jueves, 23 de septiembre de 2021

EL VALOR DE LA EMPATIA EN EL QUEHACER EDUCATIVO UNIVERSITARIO

EL VALOR DE LA EMPATIA EN EL QUEHACER EDUCATIVO UNIVERSITARIO


Arq. Enrique Adolfo Simmonds Barrios, MSc.

Bogotá; Septiembre 21/2021.

 

Dentro de la jerga popular hay un dicho que reza “Se atrapan más moscas con miel que con hiel” y muchas interpretaciones han surgido a raíz de éste. Sin embargo, todas ellas parecen tener un punto en común: la empatía. Según la Real Academia Española[1] la empatía es el sentimiento o la capacidad de identificarse con alguien y con sus sentimientos; es decir, es como si una persona lograse ponerse en los zapatos de la otra. Al mismo tiempo, la psicóloga Sara Montejano (2019)[2], en su blog profesional PsicoGlobal, complementa lo anterior diciendo que la empatía es uno de los requisitos de la inteligencia emocional y está vinculada con la compresión, el apoyo y la escucha activa. Extrapolando este término a la educación valdría la pena preguntarse ¿Qué valor tiene entonces la empatía en el quehacer educativo universitario? Esta será la interrogante que nos ayudará a orientar nuestra presente reflexión.


Fuente: https://www.nwea.org/blog/2017/11-talking-points-for-teachers-preparing-students-for-the-map-test/



Según Martínez-Otero (2011)[3], la empatía supone la comprensión profunda, intelectual y emocional, de la situación vital del otro; es decir, los aspectos cognitivos y los emocionales son los que mayormente entran en este juego, siendo esta [la empatía] el punto de partida de las relaciones sociales positivas, teniendo implicaciones en todos los ámbitos: familia, escuela, trabajo, sociedad. Podría decirse entonces que, la empatía es uno de los aspectos más relevantes que debe sobresalir en nuestras prácticas educativas, puesto que, en la medida en que somos humanos y compartimos dicha humanidad entre docentes y estudiantes, la empatía brindará un mayor grado de conexión y compenetración entre los integrantes del grupo.


Fuente: https://www.understood.org/articles/en/teaching-with-empathy-why-its-important


A este respecto, y retomando las ideas del autor anteriormente citado, es de vital importancia que dentro de las instituciones educativas (sin importar las modalidades: virtual o presencial) se fomenten ambientes de cordialidad y confianza que permitan al estudiante sentirse aceptado, valorado, seguro. En la medida en que un educando pueda afianzar lo anterior, en esa misma medida, tendrá mejores experiencias de aprendizaje, sentirá más confianza en sí mismo dentro de cada actividad que realice, tendrá en todo momento una buena disposición para el aprendizaje y práctica de contenidos educativos. Daniel Goleman, citado por Martínez-Otero (2011), comenta que la “insuficiencia empática” en entornos educativos podría ser muy negativa, ya que puede tener un elevado costo emocional percibido incluso en edades adultas; cuando el estudiante no se perciba aceptado, valorado e inseguro, habría más posibilidades de que éste no se sienta en sintonía con el proceso educativo que está llevando.


Fuente: https://www.cambridge.org/elt/blog/2018/12/06/creative-role-play-activity-using-improvisation/


En este mismo orden de ideas, Moreno (2019)[4] en el blog educativo Educación 3.0 afirma que el valor de la empatía en los docentes ejerce un fuerte poder sobre los estudiantes ya que los motiva, los estimula y es un punto clave para su desarrollo académico: esto se traduce en una formación de calidad. Con esto se podría pensar que la empatía establece una especie de vínculo o conexión cognitivo-afectiva entre docente y estudiantes que permite fundamentar el hecho educativo sobre realidades personales individuales contextualizadas.


Fuente: https://www.graduateprogram.org/2020/12/assisting-with-individual-professional-development-goals-for-teachers/


Asimismo, prosigue la articulista citada anteriormente, para ser un profesor empático y convertirse en un referente en la educación de los estudiantes es necesario comenzar por tener una escucha activa, esta característica mejora la relación profesor-estudiantes. Dentro de esta cualidad podría decirse que está el interesarse por la opinión del alumno, comprenderlo y brindarle apoyo emocional para entender cómo se siente en un momento determinado. La psicóloga Mercedes Bermejo, citada por Moreno (2019) sostiene: “Para afianzar la adquisición del aprendizaje, este debe ir unido a lo emocional porque con afecto todo se interioriza mejor”. Estas palabras brindarían sustento a la idea inicial de esta reflexión que partió del dicho popular. Adicional a lo anterior, el docente debe saber escuchar a los estudiantes, interpretar las señales no verbales de ellos, mostrar compresión y brindar ayuda emocional personalizada.

Conjuntamente, retomando las ideas de Montejano (2019) y complementando lo expuesto en el párrafo anterior, una persona empática es capaz de demostrar una serie de características dentro de su cotidianidad, en nuestro caso de reflexión, el quehacer educativo. Según la psicóloga, éstas son:

·         Sensibilidad de sentir lo que otros sienten, pero sin que esto se convierta en arma de doble filo; es decir, manteniendo una “distancia educativa óptima”[5].

·         Gusto por escuchar, analizando el porqué de lo que está sintiendo la persona y buscan dar respuesta acorde a ello.

·         No son extremistas, reconociendo que todo no es blanco o negro, sino que en medio hay una amplia gama de grises.

·         Son respetuosas y tolerantes, especialmente ante las decisiones tomadas por otros, aunque ellos no hubiesen tomado esas mismas decisiones.

·         Entienden la comunicación no verbal, atendiendo también a los gestos, miradas, inflexiones, tonos de voz.

·         Creen en la bondad de las personas, partiendo siempre del principio que toda persona es buena, por lo menos hasta que no se demuestre lo contrario.

·         Pueden tener un estilo de comunicación pasivo, dejando de lado sus propios intereses y derechos, en pro de la empatía.

·         Hablan con cuidado, midiendo siempre sus palabras, ya que saben que según como digan las cosas podrían lastimar a la otra persona.

·         Entienden que cada persona es diferente, sabiendo tratar a cada persona acorde a sus circunstancias personales y particulares.


Fuente: https://www.teach.org/explore-teaching


Finalmente, lo anteriormente expresado ofrece un sustento al valor que tiene la empatía en la formación, y se aprecia que no es sólo se da en un ámbito universitario, sino en cualquier nivel educativo, siendo ésta un aspecto fundamental dentro de todo proceso formativo, intentando con esto llegar a adoptar un “estilo educativo empático”. Según es dicho por Martínez-Otero (2011), este estilo puede entenderse como un proceso cognitivo y afectivo de acercarse a la realidad emocional de los educandos, permitiendo condicionar y caracterizar la manera de conocer y sentir los estados emocionales ajenos, y es por ello que los programas educativos deben contemplar su cultivo en cada uno de los programas, cursos, asignaturas o materias.



[1] Diccionario de la Real Academia Española (2014). 23va Edición. Disponible en: https://dle.rae.es/empat%C3%ADa (Consulta: 21/Sep/2021).

[2] Montejano, Sara (2019). ¿Qué es la empatía y cómo desarrollarla? Blog profesional PsicoGlobal. Disponible en: https://www.psicoglobal.com/blog/empatia-desarrollo (Consulta: 21/Sep/2021).

[3] Martínez-Otero Pérez, Valentín (2011). La empatía en la educación: Estudio de una muestra de alumnos universitarios. Revista Electrónica de Psicología Iztacala. Volumen 14, Número 4. Universidad Nacional Autónoma de México. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/epsicologia/epi-2011/epi114j.pdf (Consulta: 21/Sep/2021).

[4] Moreno, Marta (2019). La importancia de la empatía en la profesión docente. Blog Educativo Educación 3.0. Disponible en: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/importancia-de-la-empatia-docente/ (Consulta: 21/Sep/2021).

[5] Término planteado por Martínez-Otero (2011) en sus conclusiones. 

domingo, 22 de agosto de 2021

EL VALOR DE LA RETROALIMENTACIÓN EN EL PROCESO EDUCATIVO

EL VALOR DE LA RETROALIMENTACIÓN EN EL PROCESO EDUCATIVO

 

Arq. Enrique Adolfo Simmonds Barrios, MSc.

Bogotá; Agosto 20/2021.

 

Dentro del proceso educativo, después de la construcción del conocimiento, el estudiante debe demostrar la aprehensión de dichos conocimientos, esto normalmente suele hacerse mediante la aplicación de una evaluación de contenidos, la cual al final queda traducida en una calificación. Posterior a cada proceso de evaluación siempre es recomendado socializar con los estudiantes cuáles fueron los aspectos, tópicos o puntos en los cuales demostraron mayores fallas o desaciertos, con el propósito de que dichos estudiantes puedan internalizarlos, digerirlos y mejorarlos para seguir construyendo un nuevo y mejorado conocimiento. Basados en lo anterior, podríamos plasmar esto en el siguiente esquema.

 

Fuente: Imagen de elaboración propia (2021).

 

Con esto, podemos realizarnos la siguiente pregunta: ¿Qué valor tiene la retroalimentación en el proceso educativo? El presente planteamiento nos servirá de orientación para la esta reflexión.

 

Desde un punto de vista general y según la Real Academia Española[1], cuando se habla de retroalimentación, esta refiere a un efecto retroactivo de un proceso sobre la fuente que lo origina. Adicionalmente y según el Ministerio de Educación de Perú (2020)[2], la retroalimentación denota opiniones, juicios fundados sobre el proceso de aprendizaje, con los aciertos y errores, fortalezas y debilidades de los estudiantes. Este proceso se hace primero, para que el estudiante pueda reconocer los aspectos a mejorar dentro del desempeño demostrado en el proceso de evaluación. Segundo, para conocer y fomentar las fortalezas del aprendiz dentro de la construcción de su conocimiento. Tercero, sirve como herramienta fundamental de apoyo para contribuir a la superación y el mejoramiento del rendimiento estudiantil.

 

Fuente: Asistencia Técnica Educativa SM (2021).


En este sentido, y tomando como base lo plasmado por Pérez (2021)[3] en el blog People Next, este proceso debe ser efectivo y oportuno basado en los objetivos que se desea el estudiante alcance. Una correcta retroalimentación genera un impacto positivo y directo en el aprendiz, pero una incorrecta retroalimentación producirá todo lo contrario, podría tener un efecto negativo en su autoestima y su rendimiento y su relación con el resto de los compañeros; es decir, no aporta valor al proceso de aprendizaje. Esto daría a entender que la figura del docente es crucial, ya que como éste interactúe con los estudiantes y la forma en como aborda el proceso, hará que dichos aprendices se involucren cada vez más y reflexionen mejor acerca de sus propios desempeños.

 

Fuente: Blog People Next (2021).


Adicionalmente, y citando lo escrito por el Ministerio de Educación de Perú, “retroalimentar es acortar las distancias entre la situación actual en la que se encuentra el estudiante y la situación ideal a la que debe llegar. De esta manera, la retroalimentación es información que permite al estudiante cerrar la brecha entre el desempeño actual y el deseado”. Este proceso de la retroalimentación o «feedback» (en su expresión inglesa) debe ser pieza clave de cada docente dentro de su quehacer educativo, puesto que las evaluaciones no retroalimentan cuando sólo se comunica una calificación (A, B, C, Aprobado, Reprobado, etc.).

 

Fuente: Doral Family Journal (2021).


Por otro lado, según Chaux (2008)[4], y comulgando con sus planteamientos, muchos profesores de distintos niveles educativos justifican [y hasta apoyan] el ser fuertes y maltratantes con los estudiantes en este proceso, ya que, de lo contrario, éstos no aprenderían, y piensan que el ser suave y permisivo [positivamente hablando] es una acción incorrecta. Por el contrario, es perfectamente posible, como lo afirma Chaux, ser exigente y cuidadoso [suave y/o cordial] al mismo tiempo; de hecho, lo más efectivo en términos de aprendizaje es combinar estas dos cualidades.

 

Siguiendo con Chaux, éste plantea unos pasos para realizar una retroalimentación constructiva dentro del proceso educativo, en la que hay que ser cuidadosos con los estudiantes, pero sin dejar de ser exigentes con ellos.

1.    INICIAR CON UN COMENTARIO POSITIVO. Al comenzar con algo positivo el estudiante estará más pendiente de aquello que puede mejorar. Si se inicia con algo negativo, es muy probable que genere un rechazo sobre el resto de la retroalimentación.

2.    RESALTAR LO POSITIVO, NO SÓLO LO NEGATIVO. Con esto los estudiantes estarán mejor dispuestos a recibir los comentarios que realizaremos; recordemos que siempre habrá algo por resaltar (aunque no sea lo primero que salte a la vista).

3.    PRESENTAR LO NEGATIVO COMO ALGO QUE PODRÍA SER MEJOR. Este aspecto refuerza el mensaje enviado a los estudiantes de que confiamos en su capacidad para hacerlo mejor la próxima vez.

4.    EVALUAR EL PROCESO O EL PRODUCTO, NUNCA LA PERSONA. Aquí se lograría que los estudiantes tengan mejor claridad sobre lo que deben hacer para mejorar su desempeño, sin sentirse vulnerados.

5.    EVITAR BURLAS Y VERGÜENZAS. Comentarios con este contenido generan rechazo, frustración, desmotivación y, en algunos casos, reacciones violentas: esto no promueve el aprendizaje.

 

Para finalizar con esta breve reflexión, podemos observar la importancia y el valor que tiene la retroalimentación o feedback en el proceso educativo, como parte fundamental de la construcción de un mejorado y nuevo conocimiento en cada estudiante, dentro del cual la figura del docente (su conocimiento, experiencia y humanidad) será clave para la comunicación de una retroalimentación positiva y constructiva que promueva el mejoramiento académico.



[1] Diccionario de la Real Academia Española (2020). Disponible en: https://dle.rae.es/retroalimentaci%C3%B3n (Consulta: 20/Ago/2021).

[2] Ministerio de Educación de Perú (2020). La importancia de la retroalimentación en el proceso de evaluación. Disponible en: http://umc.minedu.gob.pe/la-importancia-de-la-retroalimentacion-en-el-proceso-de-evaluacion/ (Consulta: 20/Ago/2021).

[3] Pérez, Oscar (2021). 7 Consejos para dar retroalimentación de desempeño a tus empleados. Blog People Next. Disponible en: https://blog.peoplenext.com.mx/7-consejos-para-dar-retroalimentacion-de-desempeno-a-tus-empleados (Consulta: 20/Ago/2021).

[4] Chaux, Enrique (2008). Retroalimentar y crecer. Revista Altablero. Número 44, Enero – Marzo 2008. Disponible en: https://www.mineducacion.gov.co/1621/article-162349.html (Consulta: 20/Ago/2021).

lunes, 19 de julio de 2021

EL VALOR DEL TRABAJO EN EQUIPO DENTRO DEL ESTUDIO Y EL APRENDIZAJE DE LA ARQUITECTURA

EL VALOR DEL TRABAJO EN EQUIPO DENTRO DEL ESTUDIO Y EL APRENDIZAJE DE LA ARQUITECTURA

 

Arq. Enrique Adolfo Simmonds Barrios, MSc.

Bogotá; Julio 16/2021.

 

A raíz de la situación de emergencia sanitaria producida por el COVID-19, muchas instituciones tuvieron que adoptar nuevos modelos de enseñanza para los cuales no estaban preparados, siento en esto unos de los más tocados el personal docente. La costumbre de la presencialidad hizo en los profesores acomodarse [o acomodarnos] a esta realidad que se venía desarrollando por años, y aunque en nuestra época actual el componente tecnológico tiene una gran influencia en nuestras actividades académicas, nos gustaba estar en esa “zona de confort” como lo era la presencialidad.

Así como los docentes tuvimos que hacer grandes cambios dentro de nuestro quehacer educativo para adaptarnos y dar una mejor respuesta ante la situación: paradigmas, estrategias, metodologías, recursos, lenguaje, entre otros, los estudiantes también han tenido que venir haciendo ciertos cambios en sus hábitos educativos: autonomía, autoaprendizaje, trabajo en equipo, liderazgo, etc. Uno de los más visibles y el que tiene mucha indecencia al momento de presentar un trabajo determinado sería [a criterio personal] el trabajo en equipo, ya que todos los integrantes deberían estar perfectamente acoplados y engranados para que el resultado sea siempre el mejor y con gran valor. A este respecto pudiésemos orientar nuestra reflexión con la siguiente pregunta: ¿Qué valor tiene el trabajo en equipo dentro del estudio y el aprendizaje de la arquitectura?


Fuente: https://coworkingfy.com/trabajo-en-equipo/


En este sentido, la comunidad virtual Brainly[1] acerca de este tema refiere que éste se centra en la distribución de tareas para llegar a una solución, donde los conocimientos y experiencias son personales, en el que hay objetivos bien definidos y mesurados, dentro de un ambiente controlado y cerrado en el que los pasos y reglas se definen previamente y con claridad; en el trabajo en equipo la productividad es el fin que tienen sus integrantes.

Adicionalmente, el portal Emprende PYME[2] sobre el trabajo en equipo comenta que una de las características más importantes de éste es la autogestión, como elemento clave para que los niveles de eficacia del equipo sean elevados. También, existe un objetivo común entre los miembros con metas iguales para todos, lo que ayudará a la consecución de determinada actividad. Aquí, la comunicación [efectiva] será un eje transversal dentro de cada paso que dé el equipo, los cuales deberán identificar la figura de una persona como líder que ayude a llevar las riendas de dicho trabajo, y que los anime y estimule a la creación de nuevas ideas.

A este respecto, sería pertinente resaltar que, aunque dentro del estudio de la arquitectura [considerando varias metodologías empleadas en diversas instituciones] se aprecian trabajos con un talante individual y personal, la modalidad virtual produjo un ajuste de estrategias en el proceso de enseñanza-aprendizaje para que los objetivos de se sigan cumpliendo en cada una de las materias, siendo uno de los más notorios el mencionado en nuestra reflexión: el trabajo en equipo.

Siguiendo con lo comentado, y partiendo de la experiencia educativa más reciente, se podría inferir que esta característica dentro de los estudiantes debería ser reforzada en unos y afianzada en otros, posiblemente porque en situaciones previas similares esta forma de abordaje de un trabajo no fue ejecutada a cabalidad y de una manera inapropiada, probablemente también se siguieron manteniendo esquemas en los que unas personas eran los agentes activos de participación y el resto fueron simples espectadores pasivos. Es por ello que el rol del líder comienza a tener una relevancia sumamente significativa, ya que es éste(a) quien llevará la batuta en la distribución de actividades o responsabilidades, monitoreará el trabajo realizado por cada integrante y velará el proceso de compilación y presentación de la información. Esto no quiere decir, que la persona líder se posiciona en la punta de la pirámide observando como los demás trabajan, sino que, además de las tareas que éste(a) debe hacer, deberá atender todo lo anterior.


Fuente: http://utopia-consultores.com/como-debe-ser-un-lider-de-grupo-en-el-trabajo/


Además, no podemos dejar de lado que muchos de los productos que deben elaborar los estudiantes de arquitectura son principalmente físicos o tangibles, como por ejemplo una maqueta [física], planos [a mano alzada], bocetos, entre otros, y es aquí donde la destreza, la creatividad y el ingenio del docente (en la aplicación de estrategias ajustadas a la realidad) comienzan a materializarse, junto a las habilidades de liderazgo de la persona líder de grupo.


Fuente: https://arquitecturayempresa.es/

Como forma de ir concluyendo nuestra reflexión, y siguiendo con la experiencia educativa más reciente, de los 20 equipos de trabajos conformados entre ambas jornadas (diurna y nocturna), 6 de ellos presentaron problemas internos en la ejecución de sus actividades, esto representaría aproximadamente un 30% de la población, donde destacaban como principales causas de esos problemas (que al final se evidenciaba en el producto terminado) la falta de comunicación efectiva, el desentendimiento en las tareas que había que realizar, una inapropiada gestión de la persona líder, falta de compromiso, falta de responsabilidad, ausencia de consenso y deliberación de las propuestas, poca capacidad de síntesis, entre otras.

A modo de cierre, el hablar aproximadamente que 3 de 10 estudiantes de arquitectura no posean buenas capacidades y/o habilidades para el trabajo en equipo es una situación que debería llamar la atención de nosotros como docentes de esta carrera, ya que existe una alta probabilidad de que las conductas que se estén evidenciando dentro de este entrenamiento de formación universitaria se sigan observando en entornos reales (trabajos formales), teniendo claros que dentro del quehacer arquitectónico que tiene un profesional, sus tareas siempre se verán transversalizadas con actividades de un trabajo en equipo, y dentro del perfil de nuestros egresados debe estar muy bien consolidada esta capacidad y/o habilidad (entre otras cualidades).



[1] Brainly (2021). ¿Cuál es la diferencia entre trabajo colectivo y trabajo en equipo? Disponible en: https://brainly.lat/tarea/14617126 (Consulta: 16/Julio/2021).

[2] Emprende PYME (2015). Características de los equipos de trabajo. Disponible en: https://www.emprendepyme.net/caracteristicas-de-los-equipos-de-trabajo.html (Consulta: 16/Julio/2021).

viernes, 1 de enero de 2021

BIENVENIDO 2021 (WELCOME 2021)

 

BIENVENIDO 2021

 

A pesar de que el 2020 fue un año lleno de pruebas y retos para toda la humanidad, nunca perdemos la fe y la confianza de que este nuevo 2021, que está comenzando, será mucho mejor para todos.

 

¡Nunca dejes de aprender!

 

Feliz Año Nuevo 2021 te desea Por Una Educación Reflejada En La Sociedad.

 

 

Cordialmente,

Enrique A. Simmonds B.

Bogotá (Colombia); 01/Enero/2021.

 



 


WELCOME 2021

 

Although 2020 was a year full of trials and challenges for all people around the world, we never lose our faith and confidence that this new 2021, which is beginning, will be much better for everyone.

 

Never stop learning!

 

Happy New Year 2021 wishes you Por Una Educación Reflejada En La Sociedad.

 

 

Cordially,

Enrique A. Simmonds B.

Bogota (Colombia); January 1st/2021.

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