viernes, 22 de septiembre de 2023

TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH) EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS

TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH) EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS

 Enrique Adolfo Simmonds Barrios

Arquitecto Magíster en Informática Educativa

Facultad de Arquitectura e Ingeniería Industrial

Docente de la Institución Universitaria de Colombia

Bogotá; Septiembre 22/2023.

 

 

Hoy día se ha vuelto más frecuente que estudiantes universitarios, en la permanencia en las aulas de clases, les generen un poco mayor de dificultad el poder focalizar su atención al acto educativo, a una actividad académica, a una presentación o exposición de determinado tema, etc. Ciertos elementos pueden estar desviando su atención, que debería estar en lo que se socializa o se hace.

 


En este sentido, se podría pensar que cierto grupo de estudiantes podría estar atravesando por algún déficit de atención, también conocido por las sigas TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), debido a determinadas conductas o acciones que éstos presentan dentro del aula. Para el portal de Mayo Clinic (2023)[1] el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) “es un trastorno mental que comprende una combinación de problemas persistentes, como dificultad para prestar atención, hiperactividad y conducta impulsiva”.

 

Asimismo, los docentes, dentro de su quehacer diario, también van teniendo la capacidad de identificar ciertas conductas, patrones, características en los estudiantes que podría sugerir estén padeciendo este trastorno. Para Mayo Clinic, algunos síntomas que permitirían comenzar a evidenciar que un estudiante adulto padece TDAH serían:

·                     Falta de organización y problemas en establecer las prioridades en las asignaciones.

·                     Poca habilidad para administrar correcta y apropiadamente el tiempo, junto a la falta de planificación.

·                     Problemas para poder concentrarse en una tarea específica.

·                     Poca tolerancia a hechos frustrantes.

·                     Impulsividad.

 

Adicionalmente, de acuerdo con una investigación realizada por Sepúlveda y Espina (2021)[2], este trastorno anteriormente fue estudiado en la población infantil (con mayor énfasis), pero en la actualidad, a partir de la década de los 70, se comenzó a validar en personas adultas y que es posible identificar acerca del 5% de la población con este trastorno. Si esto comienza a ser de esta manera, y si en las aulas de clases se manejan poblaciones estudiantiles de entre 55 a 80 estudiantes en promedio por salón, se estaría presentando que por lo menos existe entre 3 a 4 personas con este trastorno. Para estas investigadoras, la presencia de TDAH en los estudiantes impacta directamente en la participación social, personal y funcional de éstos.

 


Ahora, buscando relacionar lo comentado por Mayo Clinic y Sepúlveda y Espina, los síntomas que los estudiantes comienzan a manifestar [principalmente] dentro de las aulas de clases se podrían englobar en tres grupos: inatención, hiperactividad, impulsividad. Ante estas señales es menester de los docentes prestar mucha atención a ellos para poder realizar los debidos acompañamiento y supervisión pedagógicos, psicológicos por parte de las personas idóneas dentro de la institución.

 

Por último, de acuerdo con Arias y Correa (2019)[3] y con Rooney (2022)[4], se sugiere a los estudiantes lo siguiente:

·                     Tomar apuntes en las clases para promover la focalización de la atención en la materia.

·                     Asistir y participar a las clases; evitar la tentación de saltarse los momentos formativos en la universidad.

·                     Ser proactivos en el sentido de poder contactar con el departamento encargado de orientación y/o bienestar estudiantil al inicio del semestre para mantener un acompañamiento constante.

·                     Usar un calendario para organizar y planificar las distintas actividades y tareas académicas.

·                     Tomar los respectivos medicamentos para el TDAH que hayan sido prescritos por un doctor (sólo en el caso de haber sido de esta manera).

 

Con esto, relacionado a los docentes e/o institución:

·                     Facilitar a los estudiantes un material de estudio previamente preparado y estructurado.

·                     Definir un tutor académico o consejero para guiar y asesorar el proceso educativo.

·                     Ofrecer actividades extracurriculares en las que se pueda fomentar el intercambio social en tareas de común afinidad.

 

Finalmente, obsérvese que los estudiantes que padecen un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en las aulas, a pesar que parezca un bajo porcentaje, no debe dejarse de lado su presencia. Es requerido que los docentes cuenten con una formación ajustada también a atender y brindar una primera orientación dentro de las aulas, y, junto con la institución, realizar el apropiado acompañamiento, guía, seguimiento a este grupo poblacional.



[1] Mayo Clinic (2023). TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH) EN ADULTOS. Mayo Clinic. Enero 2023. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/adult-adhd/symptoms-causes/syc-20350878#:~:text=El%20trastorno%20por%20d%C3%A9ficit%20de,atenci%C3%B3n%2C%20hiperactividad%20y%20conducta%20impulsiva. (Consulta: 22/Sep/2023).

[2] Sepúlveda, Valeria; Espina Valeria (2021). DESEMPEÑO ACADÉMICO EN ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SUPERIOR CON TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN. Revista Estudio Pedagógicos. Volumen 47. Número 1. Valdivia. Versión On-line ISSN 0718-0705. Disponible en: https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-07052021000100091 (Consulta: 25/Sep/2023).

[3] Arias, Yennifer; Correa, Roxana (2019). DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN RELACIÓN CON LAS FUNCIONES EJECUTIVAS EN JÓVENES UNIVERSITARIOS. Universidad San Buenaventura Colombia. Facultad de Psicología. Trabajo de Grado. Medellín. Disponible en: https://core.ac.uk/download/pdf/232875334.pdf (Consulta: 25/Sep/2023).

[4] Rooney, Mary (2022). TIPS FOR GOING TO COLLEGE WITH ADHD. Child Mind Institute. Disponible en: https://childmind.org/article/10-tips-going-college-adhd/ (Consulta: 25/Sep/2023).

lunes, 28 de agosto de 2023

COMPETENCIAS DEL DOCENTES EN LA FORMACIÓN UNIVERSITARIA A LA LUZ DE LOS ESTUDIANTES

 COMPETENCIAS DEL DOCENTES EN LA FORMACIÓN UNIVERSITARIA A LA LUZ DE LOS ESTUDIANTES

Enrique Adolfo Simmonds Barrios

Arquitecto Magíster en Informática Educativa

Facultad de Arquitectura e Ingeniería Industrial

Docente de la Institución Universitaria de Colombia

Bogotá; Agosto 28/2023.

 

 

El acto educativo, además de representar una ardua tarea para aquellas personas que se dedican a la docencia, es una de las actividades más enriquecedoras, especialmente para los que la sienten como una pasión o vocación. Pero la cualificación del docente (en cuando a competencias profesionales y/o personales) hará que dicho acto pueda alcanzar los más altos niveles de significatividad dentro del grupo de estudiantes.

 


En este sentido, en la medida que un docente lleva a cabo este acto formativo, existen un grupo de elementos que comienzan a tener incidencia, como su crecimiento personal y profesional, la actualización de sus conocimientos actuales a las necesidades de hoy en día [y también las futuras], el desarrollo de nuevas habilidades y el perfeccionamiento otras que le llevarán brindar mejores experiencias de aprendizaje en cualquier tipo de contexto o escenario.

 

Prosiguiendo, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española RAE (2014)[1] y desde un enfoque más ajustado a la educación, competencia está relacionada con la pericia, aptitud o idoneidad [en este caso del docente] para hacer algo o intervenir en un asunto determinado. Este algo sería propiamente el acto educativo que se lleva a cabo tanto en aulas físicas como virtuales.

 

Por su parte, según Durán (2016)[2], la competencia, en contextos formativos, abarca el desempeño del docente que éste tiene en su ejercicio profesional. Aunque cuando se habla de competencias debe evitarse entender el término como un punto culmen de llegada, donde después de ahí no hay nada más. Por el contrario, y tal como lo afirma la investigadora, este término debe concebirse en permanente transformación, pudiendo entender de éste que, al estar tan ligado a la interacción humana, esto le otorgaría el dinamismo que Durán sugiere.

Por otra parte, cuando se escucha el término de “competencia”, podría asociarse con “competente”, que, según la RAE, sería una persona que tiene competencia. Y complementando con el diccionario de sinónimos de WordReference (2023)[3], competente [ajustado a la presente reflexión] referiría a una persona capacitada, cualificada, idónea, preparada al momento de ejercer sus funciones profesionales. En este punto podría surgir las interrogantes: ¿Qué nivel de calificación, idoneidad perciben los estudiantes de los docentes? ¿Qué grado de preparación reflejan los profesores a sus alumnos en el acto educativo?

 

En este orden de ideas, estos cuestionamientos deben llevar a meditar en la figura del docente cómo está siendo el real desempeño profesional, personal y educativo que se está teniendo con los estudiantes en las aulas. Este proceso debe llevar a poder identificar de manera consciente y objetiva aquellos aspectos que hay posibilidad de mejora para futuros procesos educativos.

 

Basado en lo anterior, y tomando como referencia a Ken Bain (2011)[4] en su libro “Lo que Hacen los Mejores Profesores Universitarios”, éste pudo identificar los rasgos característicos de los mejores profesores [en un contexto norteamericano] desde la calificación emitida por sus estudiantes:

 

·                     Poseer gran dominio de su campo de disciplina.

·                     Tener una adecuada habilidad para poder simplificar y hacer más claros los contenidos complejos.

·                     Demostrar aprecio por la enseñanza.

·                     Tener un amplio conocimiento de las formas de aprendizaje.

·                     Transmitir un alto nivel de compromiso con el aprendizaje de sus estudiantes.

·                     Tener claro que la evaluación no meramente una actividad que se lleva a cabo para calificar a un alumno, sino como una valiosa herramienta que permite ayudar y motivar el aprendizaje.

·                     Mostrar un alto compromiso con la comunidad educativa; es decir, que se asumen como una parte de la gran empresa educativa.

·                     Enfrentar las propias debilidades sin llegar a tener miedo de asumirlas y afrontarlas.

 

Finalmente, esto lleva a pensar que las competencias del docente deben estar en un constante crecimiento y perfeccionamiento, aplicándose conscientemente en el aula y que de éstas puede influir la conexión personal, afectiva y profesional que se genera entre profesor y estudiantes en el acto educativo, y al mismo tiempo, generando mejores espacios de crecimiento, reflexión y construcción significativa de conocimientos.



[1] Real Academia Española (2014). COMPETENCIA. Diccionario de la Real Academia Española. Edición 23. Disponible en: https://dle.rae.es/competencia (Consulta: 28/AGO/2023).

[2] Durán A., Ana M. (2016). FORMACIÓN EN COMPETENCIAS DEL DOCENTE UNIVERSITARIO. Educere: La Revista Venezolana de Educación. Volumen 20. Número 67. Páginas 529-538. Universidad de los Andes. Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/356/35654966008/html/ (Consulta: 28/AGO/2023).

[3] WordReference (2023). COMPETENTE. Diccionario en línea de Sinónimos. Disponible en: https://www.wordreference.com/sinonimos/competente (Consulta: 28/AGO/2023).

[4] Bain, Ken (2011). LO QUE HACEN LOS MEJORES PROFESORES UNIVERSITARIOS. Editorial U. Valencia. Disponible en: https://www.academia.edu/8601238/LO_QUE_HACEN_LOS_MEJORES_PROFESORES_UNIVERSITARIOS_Libro_completo_?auto=download (Consulta: 28/AGO/2023).

viernes, 7 de julio de 2023

DISMINUCIÓN DE LA MOTIVACIÓN EN EL ACTO EDUCATIVO

 DISMINUCIÓN DE LA MOTIVACIÓN EN EL ACTO EDUCATIVO

  

Enrique Adolfo Simmonds Barrios
Arquitecto Magíster en Informática Educativa
Facultad de Arquitectura e Ingeniería Industrial
Docente de la Institución Universitaria de Colombia
Bogotá; Julio 07/2023.

 

 

Dentro de cualquier tipo de estudio, formación o actividad que comienza a realizar o a emprender una persona tiene un componente que suele ser distintivo y sobresaliente [principalmente] en los primeros períodos del mismo, este suele ser la motivación. En términos muy corrientes ésta puede estar asociada con el nivel de ganas o interés que puede demostrar un aprendiz dentro de su propio proceso. Esta motivación puede presentar factores internos o externos al estudiante mismo, pero que de igual manera tienen incidencia. Los niveles de motivación en el estudiante siempre inciden en su desempeño educativo: horas de dedicación al estudio, a las tareas, a la investigación, entre otras.

 

En este sentido, y de acuerdo con Santos (1990; citado en Polanco, 2005)[1], la motivación es el nivel en que los estudiantes se esfuerzan para alcanzar ciertas metas del contexto académico y que ellos perciben como útiles y significativas. Es decir, que habría un primer movimiento dentro del proceso educativo que comienza por el estudiante en la que, reconociendo un valor para él o ella, responde adecuadamente a las diferentes actividades de un proceso formativo.

 

Asimismo, este planteamiento podría sugerir que si los estudiantes le otorgan el valor de útil y significativo al conocimiento sería porque ellos aprecian en éstos grados de verdad y certeza, que, según dicho por Hessen (2007)[2], lo que se conoce como el concepto de verdad está íntimamente relacionado con el conocimiento, esencialmente hablando, y que no solo se debe reconocer su verdad, sino también su certeza; textualmente dicho por este autor: “[…] necesitamos alcanzar la certeza de que [el conocimiento] es verdadero” (Página 15).

 

Por su parte, desde el punto de vista del docente, y tomando en consideración lo expuesto por Campanario (2002; citado en Polanco, 2005), la motivación es promover o estimular al aprendiz a hacer algo o a participar activamente en las diversas actividades que se tienen dispuestas para un curso determinado. En otras palabras, los profesores tienen la tarea de despertar el interés en sus estudiantes y buscar orientar todos los esfuerzos (tanto de los estudiantes como del mismo docente) a conseguir metas definidas.

 

Entonces, podría decirse que el hecho de la motivación dentro de los procesos educativos podría tener como resultado la acción docente dentro del acto formativo y la disposición que el estudiante presenta ante el mismo acto. Es como una sinergia que se lleva a cabo en entre estos dos agentes en medio de la construcción del conocimiento.

 



Imagen 1: Acto sinérgico en la motivación
Imagen de elaboración propia (Simmonds, 2023).

 

Aunado a lo anterior, se considera que es de gran valor dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje que los niveles de motivación en el aula y actividades educativas pueda tener un punto acorde tanto por el desempeño del docente como por los estudiantes mismos. Los docentes, partiendo de su experiencia acumulativa a lo largo de los años, va reconociendo cuando en el grupo va disminuyendo la motivación o el interés por la clase, es aquí cuando el docente, de manera oportuna, ágil, creativa y amena, estaría en la capacidad de hacer ajuste a sus metodologías educativas para volver a elevar el nivel de interés y motivación de sus estudiantes.

 

Por otro lado, es probable que la disminución puntual de la motivación en los estudiantes pueda deberse a factores ajenos al campo de influencia e incidencia del docente; es decir, pueda estar relacionado con situaciones familiares, estrés o presión en el trabajo, cansancio o fatiga mental por las actividades diarias, características personales, trastornos de déficit de atención, entre otros. Esto es apoyado por los investigadores de Red Cenit (2016)[3], en el que afirma que la capacidad de la motivación depende de varios factores como, y citando: “el ambiente diario, la educación que hemos recibido e incluso características biológicas”.

 

Por último, un estudio de la motivación en el proceso educativo, junto con su disminución o incremento apreciable en los estudiantes podría ser algo más complejo y profundo de lo que se pensaría. Dentro de este proceso debería evaluarse la competencia docente, la satisfacción de expectativas académicas, el nivel de motivación/desmotivación en el aula, tal como fue realizado por González, Vázquez y Zavala (2021)[4] en su investigación en entornos universitarios.

 

A modo de cierre, se extraen unas líneas de la discusión de resultados de la investigación citada previamente, las cuales puede brindar ciertas luces orientativas dentro del quehacer docente:

 

“Según Torres (2016), ya no basta con tener en las aulas a docentes con sus planeaciones, metodologías, materiales listos para el buen desarrollo de una clase, lo que realmente buscan los estudiantes es el afecto que permita establecer una clase llena de confianza, donde el docente se relacione con los alumnos, el establecimiento de un ambiente de seguridad, de respeto. El acompañamiento, el conocer las necesidades y expectativas de los alumnos, además el contar con la habilidad para provocar en ellos el deseo por continuar con su proceso de formación hasta la culminación exitosa de sus estudios, son elementos que actualmente se requieren para mantener la motivación del estudiantado. Finalmente, el aspecto afectivo promovido por el docente podrá provocar la motivación o desmotivación en los estudiantes.” (Página 9).



[1] Polanco Hernández, Ana (2005). LA MOTIVACIÓN EN LOS ESTUDIANTES UNIVERISTARIOS. Revista Electrónica “Actualidades Investigativas en Educación”. Volumen 5. Número 2. Página 2. Universidad de Costa Rica, Facultad de Educación, Instituto de Investigación en Educación INIE. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/447/44750219.pdf (Consulta: 17/Julio/2023).

[2] Hessen, Johannes (2007). TEORÍA DEL CONOCIMEINTO. Editorial Losada. Buenos Aires. ISBN: 9789500394123. Versión online disponible en: https://www.ellibrototal.com/ltotal/?t=1&d=17835 (Consulta: 19/Julio/2023).

[3] Red Cenit: Centro de Desarrollo Cognitivo (2016). PAUTAS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN EN LOS NIÑOS CON TDAH. Red Cenit: Centro de Desarrollo Cognitivo. Disponible en: https://www.redcenit.com/pautas-para-mejorar-la-motivacion-en-los-ninos-con-tdah/#:~:text=Estudios%20recientes%20han%20demostrado%20que,recompensa%20derivada%20de%20la%20tarea (Consulta: 19/Julio/2023).

[4] González, I.; Vázquez, M.; Zavala, M. (2021). LA DESMOTIVACIÓN Y SU RELACIÓN CON FACTORES ACADÉMICOS Y PSICOSOCIALES DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS. Revista Digital de Investigación en Docencia Universitaria. 15(2), e1392. Doi: https://doi.org/10.19083/10.19083/ridu.2021.1392. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?pid=S2223-25162021000200004&script=sci_arttext (Consulta: 19/Julio/2023).

miércoles, 7 de junio de 2023

EL VALOR DE LA PACIENCIA EN EL AULA

EL VALOR DE LA PACIENCIA EN EL AULA

Enrique Adolfo Simmonds Barrios

Arquitecto Magíster en Informática Educativa

Facultad de Arquitectura e Ingeniería Industrial

Docente de la Institución Universitaria de Colombia

Bogotá; Junio 07/2023.

 

 

Es muy común que dentro de lo que viene siendo el desempeño docente como docentes, éstos atraviesen por distintos momentos que son inherentes a su ámbito. Dentro de lo que es el grupo de estudiantes es probable que dichos docentes se encuentren con diversas realidades personales que acompañan la persona de cada aprendiz que a veces no suelen favorecer su proceso educativo. Uno de los valores humanos que siempre debe mantenerse dentro de las aulas de clases físicas y virtuales es la paciencia.

 

En este sentido, se acuerdo con la Real Academia Española RAE (2023)[1], una de las definiciones que éste plantea es que la paciencia es la capacidad de padecer o soportar algo sin lograr alterarse; es decir, que las situaciones que se estén viviendo puedan llevarse o manejarse con cierto grado de autocontrol.

 


Asimismo, puede verse como una habilidad personal que poseen (o deben poseer) los docentes que los invita a ser tolerantes, estar calmados, brindando un nivel de entendimiento ante las situaciones que están viviendo con los estudiantes. Este valor aplicado a la educación permite comprender y asumir que cada estudiante es único, con realidades de vida específicas y que, por tal motivo, no puede ser considerado, como dice el dicho popular, como “una persona más del montón”.

 

Adicionalmente, por experiencia y aprendizaje del investigador, cuando los docentes aplican este valor en la educación, son más conscientes que el aprendizaje (en cualquier tipo de entorno, sea físico o virtual) debe ser un proceso gradual y controlado, y que los estudiantes puede que necesiten varias repeticiones dentro de las explicaciones que se hagan en el proceso educativo, con el propósito que todo quede lo más claro posible.

 

Complementando lo anterior, la paciencia en la enseñanza permite in creando y/o desarrollando entornos más inclusivos, entornos donde el estudiante se siente acompañado y escuchado; es decir, que sus necesidades educativas, poco a poco, se van atendiendo; prosigue el investigador.

 

Seguidamente, y de acuerdo con el blog educativo de La Salle de Madrid (2023)[2], dentro de entornos educativos es posible realizar o llevar a cabo pequeñas y sencillas acciones que vayan permitiendo fomentar la paciencia, sin importar el nivel educativo, entre éstas están:

·                     Esperar el turno para ser atendido.

·                     Al momento de querer intervenir en una discusión guiada en el aula, pedir la palabra y esperar a que sea el momento de intervenir.

·                     Por parte del docente, emplear diferentes técnicas de aprendizaje cooperativo que ayude a emplear la paciencia y el respeto mutuo.

·                     Al momento de salir del salón, dejar el puesto de trabajo en mejores condiciones que como fue encontrado, esto ayuda a fomentar la paciencia y el orden en el salón.

 

Finalmente, apréciese que dentro del aula y en cualquier proceso educativo, no sólo debe quedarse con lo relacionado a la formación académica y de contenidos, sino también que estos mismos ambientes permitan el fomento de valores humanos, personales, sociales, tan importantes para una convivencia sana y saludable, ya sea en el aula como fuera de ella; la paciencia es uno de estos valores.



[1] Real Academia Española RAE (2023). PACIENCIA. Disponible en: https://dle.rae.es/paciencia (Consulta: 07/Junio/2023).

[2] La Salle de Madrid (2023). CÓMO TRABAJAR LA PACIENCIA. Blog educativo. Disponible en: https://educacioninfantil.lasalle.es/como-trabajar-la-paciencia/ (Consulta: 07/Junio/2023).

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