miércoles, 2 de noviembre de 2022

ACOMPAÑAMIENTO DOCENTE DENTRO DEL PROCESO DE ENSEÑANZA – APRENDIZAJE DENTRO DEL AULA

ACOMPAÑAMIENTO DOCENTE DENTRO DEL PROCESO DE ENSEÑANZA – APRENDIZAJE DENTRO DEL AULA

Arq. Enrique Adolfo Simmonds Barrios, MSc.

Bogotá; Noviembre 01/2022.

 

Hoy en día, y más a raíz de un período de pandemia y aislamiento, se ha venido enfatizando y motivando [principalmente] a los estudiantes a una formación más autónoma e independiente, ya que los escenarios [presenciales] a los cuales se había venido llevando a cabo ya no podían darse de la misma manera. La mediación del componente tecnológico de manera directa provocó un distanciamiento físico entre estudiantes y docente, indudablemente esto, a su vez, generó un cambio en la forma en como los docentes realizaban el respectivo acompañamiento educativo a sus estudiantes para ir evidenciando un seguimiento de las competencias alcanzadas.

 

Imagen cortesía: Diario El Tiempo

En este sentido, y basando en experiencias educativas previas (tenidas en periodos de aislamiento y/o confinamiento por la pandemia) se logró evidenciar como ciertos aspectos basados en la motivación de los estudiantes disminuyeron, presumiéndose por el no-acompañamiento presencial del docente para con los estudiantes dentro del aula física (en especial, porque el cambio de modalidad se dio de una manera abrupta). Ahora, que ya se está restableciendo, casi por completo, la prespecialidad en la formación académica, se busca retomar esas buenas prácticas pedagógicas que se llevaban anteriormente, aunado al crecimiento y maduración obtenidos durante la pandemia dentro de una modalidad virtual. En este sentido, sería importarte reconocer el valor que tiene el acompañamiento pedagógico por parte del docente dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje dentro del aula física.

 

Imagen cortesía: Universidad CETYS

En este orden de ideas, y tomando como referencia a Leiva y Vásquez (2019)[1], catedráticas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en Chile, podría hablarse acerca del acompañamiento docente lo siguiente:

El acompañamiento docente debe ser entendido como aquella acción que evoluciona de la supervisión educativa. En este sentido, Maureira (2015) lo plantea como una modalidad de trabajo que busca “caminar junto con los actores escolares en un diálogo horizontal y permanente, y en un contexto de confianza mutua con el fin de enfrentar, en conjunto, desafíos profesionales y educativos que son significativos”. Además, corresponde a un proceso de mediación formativa, basado en una relación de ayuda, en la que se propicia el crecimiento profesional y emocional con el propósito de llegar a una meta o de conseguirla conjuntamente.

 

En relación a este tema, una de las frases más importantes de lo citado que vale la pena destacar es que el acompañamiento docente pretende un “caminar-junto-a”, dando en cierta forma a entender que en el camino educativo el docente junto a los estudiantes van [analógicamente hablando] de la mano en este proceso. Siguiendo esta analogía, cuando un grupo de personas van caminando a lo largo de un camino, todos están pendientes de todos, de sus necesidades, de sus estados de ánimo y lo mismo va ocurriendo en los encuentros educativos.

 

Dentro de lo planteado, dicho acompañamiento docente promueve una mayor confianza del estudiante ante el proceso de enseñanza – aprendizaje tanto personal como colectivo, tal y como es comentado por las autoras anteriormente citadas. Adicionalmente, Leiva y Vásquez podrían sugerir que dentro del hecho educativo la figura del docente deja de ubicarse en la punta de la pirámide, para establecer una relación de horizontalidad y cercanía entre todos los actores educativos.

 

Complementando lo anterior, y siguiendo las ideas de Mellado, Villagra y Aravena (2022)[2], el acompañamiento pedagógico docente, visto como sistema formativo, se vuelve una estrategia para el desarrollo profesional docente, pero al mismo tiempo, en desarrollo humano y educativo estudiantil. Esta estrategia va trayendo consigo una cultura de colaboración en un ambiente de confianza y altas expectativas académicas. En esta estrategia, como lo es el acompañamiento docente, se busca también resaltar el protagonismo del estudiante sobre el desempeño del profesor.

 

Imagen cortesía: Faculty Focus

Para ir cerrando la presente disertación acerca del acompañamiento docente dentro del aula, y sustentándose sobre lo expuesto por Incháustegui (2013)[3], para obtener resultados exitosos dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje es importante que en medio de los actores educativos (docente y estudiantes) dicho proceso esté basado en principios como humanización, integración [conjunta], valor personal, democracia [y acuerdos], pertinente contextualización [de contenidos] y descentralización [de la figura del docente], todo esto orientado a promover la autonomía, motivación, confianza y calidad educativa.



[1] Leiva Guerrero, María Verónica; Vásquez, Camila (2019). LIDERAZGO PEDAGÓGICO: DE LA SUPERVISIÓN AL ACOMPAÑAMIENTO DOCENTE. Revista Calidad en la Educación. Número 51. Diciembre 2019. Páginas 225-251. Disponible en: https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-45652019000200225 (Consulta: 01/Nov/2022).

[2] Mellado, María Elena; Villagra, Carolina; Aravena, Omar (2022). ACOMPAÑAMIENTO PEDAGÓGICO COMO ESTRATEGIA DE DESARROLLO PROFESIONAL DOCENTE. Universidad Diego Portales UDP. Facultad de Educación. Portal Liderazgo Educativo UDP. Santiago de Chile (Chile). Disponible en: https://liderazgoeducativo.udp.cl/columnas/acompanamiento-pedagogico-como-estrategia-de-desarrollo-profesional-docente/ (Consulta: 01/Nov/2022).

[3] Incháustegui López, Claudia (2013). ACOMPAÑAMIENTO DOCENTE PARA LIDERAR LA EDUCACIÓN. Educación: Revista de la Facultad de Ciencias de la Educación. Número 19. Páginas 17-22. Universidad Femenina del Sagrado Corazón UNIFÉ. Facultad de Ciencias de la Educación. La Molina (Perú). Disponible en: https://revistas.unife.edu.pe/index.php/educacion/article/view/1016 (Consulta: 01/Nov/2022).




[TRANSLATED ENGLISH VERSION]


TEACHER ACCOMPANIMENT WITHIN THE TEACHING-LEARNING PROCESS IN THE CLASSROOM

Architect Enrique Adolfo Simmonds Barrios, MSc.

Bogota; November 1st/2022.

 

Nowadays, and more as a result of a period of pandemic and isolation, it has been emphasizing and motivating [mainly] students to a more autonomous and independent training, since the [face-to-face] scenarios in which it had been taking place could no longer be carried out in the same way. The direct mediation of the technological component caused a physical distancing between students and teachers, undoubtedly this, in turn, generated a change in the way in which teachers carried out the respective educational accompaniment of their students in order to monitor the competencies achieved.

 

In this sense, and based on previous educational experiences (during periods of isolation and/or confinement due to the pandemic), it was possible to show how certain aspects based on student motivation decreased, presumably due to the non-presential accompaniment of the teacher with the students in the physical classroom (especially because the change of modality occurred abruptly). Now that the prespecialty in academic training is being reestablished almost completely, the aim is to retake those good pedagogical practices that were previously used, together with the growth and maturity obtained during the pandemic within a virtual modality. In this sense, it would be important to recognize the value of the pedagogical accompaniment by the teacher within the teaching-learning process in the physical classroom.

 

In this order of ideas, and taking as a reference Leiva and Vásquez (2019)[1], professors of the Pontificia Universidad Católica de Valparaíso in Chile, the following could be said about teacher accompaniment:

Teaching accompaniment should be understood as that action that evolves from educational supervision. In this sense, Maureira (2015) poses it as a work modality that seeks to "walk together with school actors in a horizontal and permanent dialogue, and in a context of mutual trust in order to face, together, professional and educational challenges that are significant". In addition, it corresponds to a formative mediation process, based on a helping relationship, in which professional and emotional growth is encouraged with the purpose of reaching a goal or achieving it together.

 

In relation to this topic, one of the most important phrases in the above-mentioned that is worth highlighting is that teacher accompaniment aims at a "walking-together", implying in a certain way that in the educational path the teacher and the students go [analogically speaking] hand in hand in this process. Following this analogy, when a group of people walk along a path, everyone is aware of each other, of their needs, of their moods, and the same thing happens in educational encounters.

 

Within the above, such teacher accompaniment promotes greater student confidence in the teaching-learning process, both personally and collectively, as mentioned by the aforementioned authors. Additionally, Leiva and Vásquez could suggest that within the educational fact the figure of the teacher is no longer located at the top of the pyramid, to establish a relationship of horizontality and closeness among all educational actors.

 

Complementing the above, and following the ideas of Mellado, Villagra and Aravena (2022)[2], the pedagogical accompaniment of teachers, seen as a training system, becomes a strategy for the professional development of teachers, but at the same time, in human and educational development of students. This strategy brings with it a culture of collaboration in an environment of trust and high academic expectations. In this strategy, as in the case of teacher accompaniment, it also seeks to highlight the student's protagonism over the teacher's performance.

 

To close this dissertation on teacher accompaniment in the classroom, and based on Incháustegui (2013)[3], in order to obtain successful results in the teaching-learning process, it is important that the process be based on principles such as humanization, [joint] integration, personal value, democracy [and agreements], relevant contextualization [of content] and decentralization [of the teacher], all of this aimed at promoting autonomy, motivation, trust and educational quality among the educational actors (teacher and students).



[1] Leiva Guerrero, María Verónica; Vásquez, Camila (2019). PEDAGOGICAL LEADERSHIP: FROM SUPERVISION TO TEACHER ACCOMPANIMENT. Calidad en la Educación Journal. Number 51. December 2019. Pages 225-251. Available at: https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-45652019000200225 (Accessed: 01/Nov/2022).

[2] Mellado, María Elena; Villagra, Carolina; Aravena, Omar (2022). PEDAGOGICAL ACCOMPANIMENT AS A STRATEGY FOR TEACHER PROFESSIONAL DEVELOPMENT. Universidad Diego Portales UDP. Faculty of Education. Portal Liderazgo Educativo UDP. Santiago de Chile (Chile). Available at: https://liderazgoeducativo.udp.cl/columnas/acompanamiento-pedagogico-como-estrategia-de-desarrollo-profesional-docente/ (Accessed: 01/Nov/2022).

[3] Incháustegui López, Claudia (2013). TEACHER ACCOMPANIMENT TO LEAD EDUCATION. Educación: Revista de la Facultad de Ciencias de la Educación. Number 19. Pages 17-22. Universidad Femenina del Sagrado Corazón UNIFÉ. Faculty of Educational Sciences. La Molina (Peru). Available at: https://revistas.unife.edu.pe/index.php/educacion/article/view/1016 (Accessed: 01/Nov/2022).

domingo, 23 de octubre de 2022

MADUREZ EMOCIONAL EN EL AULA

 MADUREZ EMOCIONAL EN EL AULA

Arq. Enrique Adolfo Simmonds Barrios, MSc.

Bogotá; Septiembre 27/2022.

 

Dentro de nuestro concreto contexto universitario es sabido que existen dos (02) jornadas que se ofrecen a los estudiantes para cursar sus materias y realizar su formación profesional: jornada diurna y jornada nocturna. La población de ambas jornadas es visible y notoriamente distinta. Los estudiantes de una jornada diurna suelen tener un rango promedio de edad entre 17 y 25 años [principalmente]. Éstos suelen ser personas que hace poco tiempo salieron de su educación media. Debido a su edad, pocos de ellos suelen desempeñar actividades laborales, en gran medida aún viven dentro del núcleo familiar paterno/materno, y en su mayoría suelen ser aún personas solteras[1]. Por el contrario, los estudiantes de una jornada nocturna el rango promedio de edades suele ser más amplio, aproximadamente entre 19 y 45 años (o más). Éstos suelen ser personas que hace más o menos tiempo salieron de su formación media. Asimismo, por su edad, desempeñan una actividad laboral en horas de la mañana y tarde. En gran medida son personas con familias propias (ya poseen esposo, esposa, pareja, hijos), lo que indicaría que podrían estar casadas o en unión marital.

 

En este sentido, y en gran parte de los escenarios, se ha percibido que éstas diferencias, especialmente las de la edad, hacen que se exterioricen [por parte de los estudiantes] conductas distintas, donde en unos casos favorecen el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero que, en otros no lo hacen. Una de las más notables diferencias observables en la población estudiantil de ambas jornadas es la madurez [emocional].

 

Según la Real Academia Española[2], el término madurez refiere, entre otras cosas, buen juicio o prudencia, sensatez. Conjuntamente, el portal de la Universidad Continental[3] comenta que la madurez emocional es la capacidad que tiene toda persona para enfrentar distintos acontecimientos de la vida de manera equilibrada, además que ésta [la madurez emocional] va proporcionando herramientas necesarias para gestionar situaciones cotidianas: pudiendo entender éstas como situaciones en el hogar, en el trabajo, en la universidad, etc. Este mismo portal afirma que la madurez es sinónimo de evolución, en tanto que le permite a la persona autorregularse y adaptarse al entorno de forma saludable. Partiendo de lo anterior podríamos preguntarnos ¿Poseen nuestros estudiantes un nivel de madurez necesario y apropiado para la formación académica que están cursando? ¿Influye su nivel de madurez en su rendimiento y desempeño estudiantil personal y/o grupal?

Fuente imagen: https://cmu.cl/carga/2020/06/05/reconocer-emociones/


En este orden de ideas, un alto nivel de madurez emocional en nuestros estudiantes se considera que siempre se reflejará en buenos y altos niveles de rendimiento partiendo de algunas características que posee una persona madura. A este respecto, la misma Universidad Continental plantea unas características propias de una persona emocionalmente madura:

·         Mantiene la autodisciplina y la constancia.

·         Evita quejarse y/o culpar a otras personas por lo que le ocurre.

·         Busca la mejor manera de afrontar las dificultades presentadas.

·         Acepta sus limitaciones.

·         Busca alejarse de la crítica sin fundamento.

·         Evalúa y corrige sus acciones para futuras mejoras.

·         Es responsable frente a las consecuencias de sus actos.

·         Se trata a sí mismo(a) con respeto.

·         Es capaz de aprender de sus errores y de los errores de los demás.

·         Evita victimizarse.

·         Toma el control de su vida siendo proactivo(a).

·         Sus decisiones están basadas en un análisis de las situaciones, manteniendo siempre sus emociones contraladas.

·         Es tolerante y flexible a los cambios.

·         Es empático(a).

·         Es respetuoso(a).

 

Adicional a lo anterior, el portal I Feel[4] complementa éstas características diciendo al respecto de una persona emocionalmente madura:

·         Reacciona de manera ecuánime, equilibrada y justa en las situaciones presentadas.

·         Pone en práctica lo aprendido.

·         Tiende a ser una persona optimista.

·         Es una persona atrevida (en cuanto a riesgos razonables) pero prudente al mismo tiempo.

·         No busca aprovecharse de su posición.

·         Es consciente de que puede aprender de otras personas.

·         Es una persona resistente ante el impacto negativo de una situación, lo que lo lleva también a ser una persona resiliente.

·         Es capaz de crear puentes sanos de comunicación con otras personas.

·         Cumple adecuadamente con sus responsabilidades y obligaciones.

·         Evita poner en riesgo cosas importantes de su vida.

 

Basándonos en todo lo anterior, es posible volver a valorar apropiadamente la madurez emocional en nuestros estudiantes [especialmente dentro del aula], ya que son innumerables los aspectos positivos y los beneficios que pueden brindarle a ellos, favoreciendo en el mismo sentido su rendimiento y desempeño académico, estableciendo y llevando mejores relaciones personales con el resto de sus compañeros(as) de formación, preparándolos de mejor manera para los escenarios laborales reales a los que se tendrán que enfrentar. Es por ello que dentro de todas nuestras tareas en el aula, en tanto docentes, está el poder identificar a estas personas con bajos niveles de madurez emocional y brindar ayudas y estrategias que le permitan ir creciendo en este proceso personal. Aunque no podemos dejar de lado que existe una gran influencia en sus respectivos entornos familiares que pueden favorecer o perjudicar a cada persona en concreto en dicho proceso.



[1] Estas características y las posteriores están basadas en apreciaciones personales tenidas dentro del desempeño docente tenido hasta este momento dentro de la institución en medio de la carrera de Arquitectura.

[2] Real Academia Española (2014). Madurez. 23va Edición. Disponible en: https://dle.rae.es/madurez (Consulta: 27/Sep/2022).

[3] Universidad Continental (2020). Reconoce las características de una persona emocionalmente madura. Disponible en: https://estudiantes.ucontinental.edu.pe/noticias/reconoce-las-caracteristicas-de-una-persona-emocionalmente-madura/#:~:text=La%20madurez%20emocional%20es%20la,lo%20largo%20de%20la%20vida (Consulta: 27/Sep/2022).

[4] San Román Rodríguez, Rafael (2022). Las 10 características de la madurez emocional. Portal I Feel. Disponible en: https://ifeelonline.com/las-10-caracteristicas-de-la-madurez/ (Consulta: 27/Sep/2022).

martes, 16 de agosto de 2022

INDIVIDUALISMOS OCULTOS EN TRABAJOS DE EQUIPO

INDIVIDUALISMOS OCULTOS EN TRABAJOS DE EQUIPO

Arq. Enrique Adolfo Simmonds Barrios, MSc.

Docente de Taller de Arquitectura 1 (Arquitectura)

Bogotá; Julio 16/2022.

 

En todo programa de estudio es común ver que, dentro de las actividades planteadas por los docentes, haya algunas que deban ser ejecutadas y presentadas por un equipo de personas. Este tipo de actividades promueve el trabajo que lleva un fin común o colectivo, las mejores cualidades de cada integrante se van reflejando en determinado proyecto, fomenta la comunicación eficaz, favorece el aporte de ideas, entre otras. Sin embargo, y a modo de paréntesis, siempre es propicio hacer la apropiada diferenciación entre un grupo y un equipo. El portal Aprendizaciones[1] ofrece una oportuna información que puede ser relevante en el asunto:



Representación gráfica de un grupo y un equipo[2]

Fuente: Simmonds (2022)



GRUPO

EQUIPO

1.      Actitud pasiva frente al conjunto.

1.      Contribución alta y proactividad.

2.      Individualismo

2.      Interdependencia.

3.      La confianza es accesoria.

3.      La confianza es un pilar fundamental.

4.      Se compite y se busca destacar.

4.      Se coopera y se busca pertenecer.

5.      Los conflictos se evitan para proteger el grupo.

5.      Los conflictos se enfrentan y se resuelven para que el equipo crezca sólido.

6.      Se limita la aportación de ideas y la crítica.

6.      Se potencia la aportación de talento, ideas y sugerencias de mejora.

7.      El foco está en no perder.

7.      El foco está en aprender, ganar y crecer.

 

Asimismo, Barreiro y Martínez (2020)[3], afirman que el ser humano es un ser que, para subsistir y desarrollarse, necesita de sus congéneres y que a la hora de convivir éstos forman agrupaciones de individuos que les permiten desarrollar mejor ciertas actividades productivas. En este sentido, dichos autores plantean otro grupo de diferencias que podrían complementar lo anteriormente expuesto:

GRUPO

EQUIPO

1.      Los objetivos vienen desde la organización.

1.      Los objetivos son propiedad del equipo.

2.      Existe un reparto de tareas.

2.      Existe un reparto flexible e intercambiables de tareas.

3.      Se mide los resultados de la organización.

3.      Se mide los resultados del trabajo colectivo.

4.      Prima el cumplimiento de normas.

4.      Ambiente de confianza.

5.      Identificación con la organización.

5.      Identificación con el equipo.

6.      Los Valores son los de la organización.

6.      Valores compartidos, propios del equipo.

7.      Hay un líder formal.

7.      El liderazgo es un rol de la estructura.

8.      La información la administra el líder.

8.      La información está a disposición de todos.

9.      Normas organizativas.

9.      Normas aceptadas y exigidas por todos.

En este orden de ideas, y a pesar del constante refuerzo al alumnado acerca de lo que es más recomendado en cada equipo de trabajo, aún se siguen apreciando en ellos una mentalidad de trabajo en grupo, donde se les observa poco conectados o interrelacionadas para la ejecución de un proyecto común. Podría especularse en este punto que, después del período inicial de conocimiento personal, comienza a ver cierto choque de personalidades y formas de ser, donde se presume se desea reafirmar algún poderío de uno (o ciertas personas del equipo) sobre el resto. Adicional a esto, el portal IMF (2022)[4] afirma que otros factores que influyen en que los integrantes no se comporten como un equipo podrían ser que éstos no se sienten cómodos ante los otros o ante la actividad a realizar, probablemente porque existan diferencia de intereses en un trabajo. También, se estaría ante la presencia de un mal liderazgo, lo que comenzaría a generar conflictos e inconvenientes entre el grupo de personas.

 

Por otro lado, al final de cada proyecto es cada vez más común escuchar que han existido cierto grupo de personas que se han desentendido de las diversas actividades y que su aporte en el mismo fue prácticamente inexistente; es decir, comienzan a salir a la luz los individualismos siempre presentes, pero que se intentaron ocultar mientras se ejecutaban trabajos concretos. Entonces, y a raíz de la experiencia, se podrían generar los siguientes cuestionamientos asociados al tema: ¿Será que la capacidad del verdadero y real trabajo en equipo no es algo que esté hecho para todas las personas o para todas las carreras? ¿Podría ser posible que en la etapa formativa previa al pregrado universitario no se fomente este tipo de capacidad en el alumnado? ¿Puede llegar a primar más el pensamiento individual (y a veces egoísta) de una persona (o grupo de personas) sobre el colectivo en el desarrollo de una actividad común? Probablemente muchos docentes tengan una aproximación a las respuestas de estas preguntas, o hasta ya tengan sus propias teorías que les ayuden a explicar dichos comportamientos.

 

Sin embargo, los profesores, en especial aquellos dedicados a la formación universitaria, dentro de sus actividades académicas el componente de trabajo en equipo debería estar presente, aunque sea en una pequeña proporción, puesto que esta es una de las más valoradas capacidades que las empresas desean tengan sus colaboradores, ya que esto estará directamente proporcional a la productividad. Esto es reafirmado por distintos entes a nivel nacional o internacional (ver las siguientes imágenes).

 



Habilidades más valoradas por las empresas[5]

Fuente: Escuela de Negocios y Dirección. Universidad Europea Miguel de Cervantes (2018)

 




Las “soft skills” más demandadas por las empresas[6]

Fuente: Diario La Vanguardia (2021)

 

A modo de cierre, se puede decir que lo expuesto reafirma la necesidad del aprendizaje y desarrollo de la capacidad de trabajo en equipo dentro del alumnado en formación, ya que, además de ser una gran cualidad profesional, ésta tendrá también una gran influencia como cualidad personal. Dentro de grupo del grupo de técnicas metodológicas a implementar en un curso las de trabajo en equipo debería tener su grado de importancia, al menos, una vez. Éstas no deben verse como un capricho docente o facilismo en la educación, sino como una manera valiosa de elevar la calidad profesional de los egresados.



[1] Aprendizaciones (2018). 7 Diferencias entre Grupo y Equipo. Aprendizaciones: Conversaciones sobre el aprendizaje en las organizaciones. Disponible en: https://nubo.com.ve/aprendizaciones/2018/06/02/7-diferencias-entre-un-grupo-y-un-equipo/ (Consulta: 16/07/2022).

[2] Simmonds B., Enrique (2022). Representación gráfica de un grupo y un equipo. Imagen de elaboración propia.

[3] Barreiro G., Santiago. Martínez S. M. Pilar (2020). Diferencias entre grupo y equipo de trabajo. Portal Psicología Online. Disponible en: https://www.psicologia-online.com/diferencias-entre-grupo-y-equipo-de-trabajo-5376.html (Consulta: 16/07/2022).

[4] IMF (2022). Ventanas y Desventajas del Trabajo en Equipo. IMF Blog de Recursos Humanos. Disponible en: https://blogs.imf-formacion.com/blog/recursos-humanos/gestion-del-talento/ventajas-y-desventajas-del-trabajo-en-equipo/ (Consulta: 16/07/2022).

[5] Navarro, Nilton (2018). Las 10 Habilidades más valoradas por las Empresas. Escuela de Negocios y Dirección. Universidad Europea Miguel de Cervantes. Business Review. Disponible en: https://www.escueladenegociosydireccion.com/revista/business/rr-hh/las-habilidades-mas-valoradas-por-las-empresas/ (Consulta: 16/07/2022).

[6] Martí, Gemma (2021). Las Empresas Buscan Trabajadores con Capacidad de Aprender. Diario La Vanguardia. Sección Vida. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/vida/20211123/7881649/empresas-buscan-trabajadores-capacidad-aprender-brl.html (Consulta: 16/07/2022).

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